martes, 25 de marzo de 2014

Joaquín Ramón Martínez Sabina

Conocido artísticamente como Joaquín Sabina, es un cantautor y poeta español de éxito en países de habla hispana.
Interesado desde la temprana adolescencia por la poesía y la música, se inició como compositor musicando los espectáculos de un grupo teatral de Granada. En 1976, tras una estancia en Inglaterra, fijó su residencia en Madrid y se convirtió en un habitual de La Mandrágora, local en el que compartió tablas con Javier Krahe y Alberto Pérez.
Tras intervenir en la serie de programas Si yo fuera presidente de Fernando García Tola y componer sintonías de televisión (Con las manos en la masa y Esto es lo que hay), en 1984 edita Ruleta rusa y en 1985 (ya con el sello BMG-Ariola) Juez y parte, acompañado del grupo Viceversa. A partir de entonces se disparó su popularidad, sobre todo con la puesta en circulación del disco Joaquín Sabina y Viceversa en directo, en cuya emisión por televisión fue censurado el tema Cuervo Ingenuo, interpretado por Javier Krahe, por su alusión al presidente Felipe González.
En 1987 se publica 'Hotel, dulce hotel', En 1990 publica 'Mentiras piadosas' y en 1992 'Física y química', Consigue nuevos éxitos, uno con 'Esta boca es mía' y 'Yo, mi, me, contigo'. En su trabajo '19 días y 500 noches', a pesar de notarse en su voz los excesos cometidos con el tabaco, nos presenta un álbum lleno de muy buenas canciones.
En 2003 Joaquín Sabina publica "Diario de un peatón", un doble CD que incluye su disco "Dímelo en la calle".
En 2005, después de tres años volcado en su actividad literária y poética, en los que Joaquín Sabina no ha grabado ningún material nuevo, reaparece rodeado de un grupo de excelentes colaboradores. El título del nuevo trabajo de Joaquín Sabina es "Alivio de luto", en el que además se incluye un DVD con entrevistas y versiónes acústicas y caseras.
En Noviembre de 2009, Sabina regresa con un nuevo álbum, titulado "Vinagre y rosas", un álbum integrado por 14 canciones en las que Joaquín Sabina vuelve a desnudarse, escéptico y utópico, real y fantástico, pero nunca complaciente.